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En Abancay no hace frío. Es decir, no hace el frío del Cusco o Andahuaylas, ciudades que nos envidiaban por nuestro clima y que trataban de menospreciarnos porque no teníamos aeropuerto. Los abanquinos decíamos en nuestra defensa, que no necesitábamos aeropuerto y que para eso estaban esas dos ciudades que eran nuestras punas. La broma llegaba más allá: Cuando nos tocaba perder en el deporte en alguna de esas dos ciudades, decíamos que nos había chocado la altura. Y es que Abancay está a 2300 msnm y es la ciudad de la eterna primavera, más que Trujillo que también presume de ese calificativo, por supuesto. En el día, el sol y el calorcito nos hacía buscar a un paletero o …
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La calle Arenas fue siempre concurrida. Con los amigos, era el final de las caminatas ochenteras que comenzaban por la calle Arequipa, teniendo una primera parada a la altura de Bata Rímac y en la puerta del Banco de Crédito, donde íbamos a cambiar figuritas del álbum de moda y jugábamos “a picas” en las gradas. Cruzando la calle Nuñez, pasábamos por las agencias de los buses interprovinciales: Señor de Animas, Morales Moralitos, Hidalgo y el tradicional Cóndor de Aymaraes. Quién no recuerda esos viajes? podíamos llegar en 36 horas de Abancay a Lima, el ómnibus podía “plantarse” en las punas ayacuchanas y se convertía en casi un refrigerador. Y eso que no tenía calefacción y siempre había más de …
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En algunos lugares, su presencia era sinónimo de Apurímac. Diez años antes de ser prefecto, a mediados de los años setenta, un encuentro cultural en el Cusco denominado “Inkari”, declaró a Apurímac como la tierra del mejor declamador de poemas y en la Plaza de Armas de la ciudad imperial, mi papá recibía el galardón que después llevó a la casa en Abancay y nos lo mostró con una satisfacción que recuerdo especialmente, porque a mis cuatro años de edad me hizo sentir por primera vez, que era el hijo de alguien importante. Cada 28 de abril, amanecía con una “salva de 21 camaretazos” que nos despertaba bien temprano. Y de pequeño, tal vez como muchos, me preguntaba de qué …
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Había salido persignándose del salón de clases. “No señor director, yo no puedo ser tutor de esa sección. Son unos irreverentes. Graciosos y locos, es verdad… pero quieren tener igualdad ante la autoridad docente. Y yo no soy un loco, coño!”. Era el reclamo del padre Tomás, profesor de religión. Dentro de la tradición del colegio Miguel Grau, le habían designado casi al azar como “tutor” del último salón de quienes ese año hacían promoción de secundaria. No era para menos: algunos ya eran mayores de edad, otros habían vuelto al colegio como licenciados del Ejército y otros pertenecían al típico grupo de pícaros y dicharacheros abanquinos. Era el mítico “Quinto Fe”. En la secundaria, el Grau tenía ocho secciones …
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Hubo un tiempo en el que a los cuatro años de edad, podías salir a jugar a la calle y volver a tu casa para el almuerzo. Claro, probablemente un hermano mayor te cuidaba, pero tenías otros amigos de tu edad o algo mayores con los que compartías los juegos. Era el segundo lustro de los años setenta y vivía en la primera cuadra de la calle Mariscal Gamarra, esa que sube hasta El Olivo y continúa en la calle Seoane para llegar hasta el colegio Grau. Las calles de tierra eran perfectas, podíamos hacer carreteras y túneles, con lagos naturales producto de los charcos que se formaban luego de la lluvia, donde buscábamos esos pequeños animalitos a los que …
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EL TÍO BIZCOCHO Y EL EQUILIBRISTA PANCHOLÍN
por Ibo Urbiolapor Ibo Urbiola 665 vistasEn uno de esos reencuentros con los amigos de la calle Unión, alguien recordaba que nunca había sentido más miedo como la tarde cuando jugábamos en el patio de los Cáceres Vizcarra, y pasó por debajo de la repisa donde estaba el mono Pancholín y éste le agarró el cabello como acariciándolo. No era para menos, casi preferíamos no jugar allí porque le teníamos miedo al mono, que aunque siempre estaba sujetado por una cadena, se sobresaltaba cuando nos veía y caminaba de un lado a otro con cierta desesperación. La casa fue siempre de la familia Vizcarra Valer. Una de las hermanas mayores, que se fue a vivir a la selva, había traído al famoso Pancholín del que se …
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El sonido de la tinya y el violín significaba el final intempestivo de los juegos callejeros. Entre el 4 y el 6 de enero, en una costumbre permanente por la “Bajada de Reyes”, los negrillos Sauñe recorrían las calles de Abancay, ataviados de trajes de luces y máscaras que generaban un misterio adicional sobre los personajes ocultos que danzaban incansablemente al ritmo “Chin-chin-chin”. El ruido fuerte del bombo, el platillo y la tinya, era adornado por melodías agradables del violín andino que era una rara mezcla de festividad y melancolía. Era el Perú profundo. Desde los niños que corrían hasta la esquina más cercana y acompañaban el recorrido de los negrillos, hasta los más jóvenes y mayores que iban a …
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La herencia del verbo y la caballerosidad tuvo en el ojocho Urbiola a uno de sus mejores exponentes abanquinos. Terminó siendo profesor, tal vez porque hay destinos inevitables que representan la síntesis dialéctica de la personalidad y el estilo. Mi primo Alfredo es hijo de Lucho Urbiola, conocido alcaide por muchos años de la cárcel San Idelfonso de Abancay. El ojocho fue siempre cortez y amable. “Le saludo atentamente, mi dilecto y apreciado profesor”, le dijo alguna vez al profesor Gama Miranda ya siendo su ex alumno. Se lo dijo en voz alta, de vereda a vereda caminando por la avenida Díaz Bárcenas. El saludo hizo que el antiguo profesor del Grau se detenga un momento ante la sorpresa de …
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(A un año de su partida a la casa del Padre) Por obra del alzhéimer, este hombre de Dios fue perdiendo poco a poco la memoria inmediata. Se olvidaba de todo y sólo vivía el presente. La oración continua se había convertido en su “deporte” y “trabajo” favoritos. Cuando todavía podía moverse, acudía a los despachos de la Parroquia arrastrando los pies, varias veces al día. —¿En qué día estamos? ¡Ayúdenme, porque no me acuerdo de si he rezado el Breviario! (oración litúrgica que rezamos sacerdotes y religiosos). —Que yo sepa, usted ha rezado el Oficio de Lectura. Ahora le tocan las Laudes. —¡Ah, gracias! ¡Es que estoy despistado! —Y se regresaba a su habitación a orar, leer y estudiar. …
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AUKAPANAMAYO: ESCENARIO DE LA BATALLA DE ABANCAY
por Hugo Viladegut Bush 875 vistas¿En qué parte de Abancay quedó enterrado el tesoro de Atahuallpa que traían los pizarristas? Todo parece indicar que fue en un remoto lugar camino a Amoca en territorio de Aymaraes. Febrero es un mes de lluvias intensas, huaycos, rayos y truenos en la quebrada del serpeante río Aukapanamayo. Imposible cruzarlo teniendo encima los ojos de la soldadesca almagrista en la otra orilla del río que ahora es Pachachaca. Diego de Almagro había tenido diferencias insalvables con Pizarro por el reparto del tesoro de Atahualpa. Abandonó al ejército conquistador y con sus huestes marchó hacia el Sur hasta Cabo de Hornos en Chile. Su objetivo apoderarse del Cusco fundando «La Nueva Toledo». De regreso cruzando el desierto de Atacama subió …
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“Cuando a principios de la década del 40, niño aun, y en mi condición de estudiante del Centro Educativo 661 de Abancay, Mi Pueblo, ubicado en un enclave interandino, mi profesor de ese entonces Alberto Pinto, cariñosamente llamado “el Profe” por todos sus discípulos, programo una excursión al pueblito de Cachora, pero antes había que pasar por SAYWITE, paraje donde se encuentran los enigmáticos monolitos, consistentes en una piedra de ceremonias étnicas, un Intihuatana y una piedra ecológica o de control del tiempo, apenas estuve frente a estos portentosos logros de arte y ciencia del pasado, mi inquietud fue indagar que ciencia estudiaba estos restos, en ese entonces me manifestaron que era la Arqueología. Desde ese entonces el único sino …
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LA PROMOCIÓN CENTENARIO MG 1989 Y SU MÍTICO EQUIPO DE BASKET
por Ibo Urbiolapor Ibo Urbiola 612 vistas(Con mi saludo a los grauinos, comparto este artículo que escribí para el Diario Chaski, en la víspera del reencuentro del año 2014) “Nosotros le ganaremos al Ciencias en el Cusco”, repetía Héctor Mantilla antes de viajar a la ciudad imperial en aquel inolvidable 1989. Era una afirmación atrevida, porque si bien el Colegio Miguel Grau había tenido selecciones de basket de nivel, que casi siempre ganaban en Apurímac en partidos de infarto contra Andahuaylas, de la etapa regional se volvía siempre con la misma frase: “Le ganamos a Madre de Dios y a Puno y perdimos contra el Ciencias del Cusco”. Años antes, había intentado convencer al personaje en mención –mi amigo de infancia- de asistir a la final …
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El 19 de julio de 2007, con 90 años de edad, Mons. Enrique Pélach y Feliú, gran obispo y pastor de la diócesis de Abancay, partió hacia la casa del Padre. Sus restos mortales, sepultados en la Catedral de Abancay, son visitados por sus devotos, quienes son bendecidos por su intercesión. Con la perspectiva del tiempo, la obra de Mons. Pélach aparece, si cabe, más grandiosa. Sobresale el Seminario Mayor, donde se formaron decenas de sacerdotes. En efecto, Mons. Enrique y sus misioneros decidieron dar prioridad a la formación de sacerdotes autóctonos. Valía la pena que la pastoral ordinaria de la diócesis marchase en esta dirección: lo urgente puede esperar, lo importante no debe esperar. La construcción y la remodelación …
