Roque toma fotos y graba videos con el móvil para inmortalizar el momento y luego los comparte por WhatsApp o Facebook, esperando recibir likes.
Qué ironía —se da cuenta Roque y piensa—, los humanos hemos cambiado las relaciones humanas —el diálogo, la tertulia, el hablar entre nosotros, abrazarnos y mirarnos a los ojos— por las frías conexiones en red. Hemos convertido el mundo en algo inhóspito. Sí, inhóspito, pues a pesar de tanta conexión y de jactarnos de poseer muchos contactos, lo hacemos a costa de alejarnos de los demás. Hemos llegado a un mundo tan conectado en lo superficial y distanciado de lo fundamental; por eso pasamos horas en las redes, añorando recibir likes para sentirnos considerados y valorados, y queremos permanecer en esta auto-exilación en lo virtual…, a costa de la soledad…