LA MUJER: AYER/HOY HIPOTESIS EN LA MIRADA DE VARON

En la investigación científica un parámetro orientador para asumir verdad, conocimiento y proponer teoría es la Hipótesis o supuesto que debe comprobarse como certeza o falsedad, a través de instrumentos de observación, medición, comparación,experimentación.
Desde que el mundo sigue su calendario, la mujer ha sido – aún lo es – subyacente, supuesto, hipótesis en el mirar mundial de los machos. ( «Supongamos, dicen con torpeza, que la mujer puede, debe….»); así pues, nos convierten en objeto al que debe investigarse con minuciosidad de lente microscópico, para contrastar su validez.
Como seguimos siendo motivo de comprobación, llegan los momentos de recordación rigurosa ( por no decir epistemológica) sin rubro de apellido particular – quizás Eva – , más bien, con grandes y graves evidencias que deben conducir a considerar de una vez por todas, al género femenino en la dimensión humana que le corresponde, ante el pensamiento esquematizado del varón que considera a la mujer por debajo suyo.
Somos creación humana con dimensionalidad de triple categoría: biológica, psíquica y social igual que el varón, con una sola y única variable de diferenciación cromo somática, que, por tácita presencia, no necesita comprobación hipotética; los varones, nunca, jamás de los jamases, tendrán el privilegio, prodigio, o, providencia de engendrar y mantener por nueve meses en una bolsa amniótica embrión para la posteridad de la especie humana; como tampoco, serán capaces de dar de mamar al mundo – que sin ellas muere – no solo nutriente leche para la subsistencia orgánica; más bien, para prodigar abnegación y ternura que están en veda permanente para los hombres; quienes, se conceden la arbitrariedad de estar probando con violencia cotidiana de género, el valor femenino intrínseco.
Por lo demás, nuestro pensar, sentir, hacer, laborar, contribuir, comprometer, dar, amar y todos los verbos posibles de conducta humana, están equipados con los mismos dones, virtudes, talentos, herramientas de pensamiento y lenguaje de los inefables hombres a quienes amamos, salvo otra condición excepcional, lejana e inalcanzable de inconmensurable medición, pertinente solo a la mujer:
Somos hechura íntima, espiritual, anímica, mágica e inexpugnable; fuente que fluye enigma, misterio y milagro que ningún estudio cientifico podrá siquiera aproximar; mucho menos, la miopía del «superior» Adán.
Consecuentemente, no somos Hipótesis Nula o Alternativa,
simplemente no somos, motivo de comprobación científica ni de conocimiento vulgar que ponga en juicio de valor, nuestro derecho humano.
Seres vivos y racionales, nos equipamos para complementar en necesidad absoluta e inaplazable al hombre, en circunstancias iguales de vida, ni superior, menos inferior.
Con devota reverencia
a tí Mujer, yo… Eva.

intinpa.
Lima 8 marzo 25.

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