UNA MASCOTA, UN AMIGO Y COMPAÑERO LEAL

por Josefina Segovia
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Reinicio

Quienes deciden tener una mascota en casa, han descubierto el más desinteresado y puro amor que un ser vivo puede brindar. Ejemplos vemos a diario, con familiares, amistades, y personas de toda condición, que han elegido tener “compañeritos especiales”.

Me viene a la memoria una buena Amiga, que prácticamente vivía sola, siguió el consejo de una amiga y decidió adoptar un cachorrito, al que llamó Dony; al principio, hasta se hacía pesar, pues implicaba cuidar de su comida, proveerle un lugar para dormir y hasta fastidio para limpiar cuando dejaba sus “regalos” en el patio. Encima había que visitar al veterinario para esterilizarlo a una edad apropiada y evitar los contagios y bichos, si no se hacen a tiempo. Vacunarle y desparasitarle cada cierto tiempo.

Nuestra amiga, con el tiempo se fue encariñando con su amiguito peludo, que le hacía fiesta cuando retornaba de la calle, mostrándole un cariño absoluto. Siempre cerca de ella, alertando cuando había alguien extraño por la puerta. Ella a “hablarle“ como si fuera una persona; porque sentía que el pequeño Dony le entendía. Llevarlo a pasear al parque se convirtió en una rutina saludable para ambos, caminar le hacía mucho bien, y el pequeño se divertía correteando junto a otras mascotas; incluso se hizo amiga con los dueños de otras mascotas que coincidían en el parque, intercambiando tips, para evitar las pulgas, o algún malestar de sus engreídos.

Un día se puso muy nervioso pegado a la puerta, ladrando desesperado, ella pensó que algo pasaba en la calle y curiosa al fin, salió con el pequeño, justo al llegar a la vereda se sintió un fuerte sismo, ella que tenía pánico a los sismos, agradeció tener a su pequeño al alado que le alertó con tiempo para salir. Comprendió que estos animalitos tienen una capacidad sensitiva muy desarrollada para alertar de algún peligro. Apreció aún más a su pequeño Dony. Ella decía: “No sé si he sido quien le salvó brindándole un hogar, o que él me haya dado una nueva vida con su compañía” Dony se convirtió en su compañero inseparable, por casi 7 años, muy tranquilo cuando venían visitas, y a sus pies si estaban solos.

Un buen día como otros, salieron a pasear al parque, había que cruzar la avenida, donde circulaban muchos carros a velocidad; esperaban que cambiara la luz del semáforo para cruzar al parque, cuando apareció un perro grande que se soltó de la cuerda que su dueño no sujetaría fuerte, y se fue a atacar a Dony, el pequeño espantado ´tiró de pronto de la cuerda que su ama sujetaba sin mucha fuerza, y salió escapando del mastín que quería atacarlo; desgraciadamente se metió a la pista, donde fue arrollado por un carro que cruzaba a velocidad.

Todo ocurrió en un espantoso minuto, mi amiga sólo atinaba a gritar desesperada viendo arrollado a su pequeño Dony, el otro señor por fin sujetó a su perrazo, que pudo sufrir igual suerte si no lo agarraba con energía. Muy apenado se disculpaba con mi amiga, pero el daño ya estaba hecho.

Esta experiencia muy penosa, marcó a mi amiga, por un buen tiempo, pues no dejaba de sufrir por su lindo amiguito peludo, su “hijito” como le llamaba, su motivo de alegrías. Le costó superar la pena de esta pérdida, porque ella no perdió un animalito, ella perdió UN COMPAÑERO LEAL Y AMOROSO.

Es muy cierto que las mascotas dan muchas alegrías, con sus gracias y si se les educa con amor, aprenden muchas habilidades sorprendentes. Admiro a quienes aman a los animales, y hay certeza de que esas personas, tienen una nobleza superior, protegen su entorno pues comprenden que este mundo ha sido diseñado para compartir con muchos otros seres valiosos de diferentes especies, que merecen tener su hábitat protegido, porque así se da balance a la vida en el plantea.

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