Acaba de producirse una tragedia en la carretera Panamericana Norte muy cerca al megapuerto de Chancay con la caída de dos vehículos de transporte de pasajeros al río debido a que el puente por el que transitaban se partió en tres con el lamentable resultado de dos muertos y más de 40 heridos, muchos de ellos de gravedad.
Aparte de sentirnos entristecidos por este dramático suceso que enluta a familias peruanas, este hecho, respetando distancias y magnitudes, nos obliga a dirigir nuestra mirada -y obligarlos a que también lo hagan sobre todo nuestras autoridades-a dos antiguos puentes ubicados sobre el río Colcaqui, que soportan un intenso tránsito vehicular hacia el cementerio público y al estadio de Condebamba así como a las partes altas y zonas aledañas como Aymas, Marcahuasi, etc.
Como antecedente, resulta importante subrayar que el Colectivo El Mariño ha solicitado al gobierno local (primero al presidido por Guido Chahuaylla y hace poco tiempo al actual Alcalde Raúl Peña), junto a la renovación urbana de un antiguo barrio como Villa Gloria, la reparación de los aludidos puentes situados en la prolongación de las avenidas Arenas y Garcilaso, con nula atención. Como en todos los reclamos, los que ejercen la dirección de instituciones fundamentales en Abancay, tienen los oídos y los ojos tapados para atender las demandas de la población.
¿Esperarán que se produzca una tragedia como la ocurrida en el norte?
Esos dos puentes, que tienen varias décadas de existencia, se hallan en evidente estado de deterioro. Es muy fácil advertirlo a simple vista. El que le hayan echado unas capas de pintura no es señal de que están recibiendo un debido mantenimiento.
Están notificados, señor Alcalde de Abancay, señor Gobernador de Apurimac.