YO LE AYUDO AL CHANO
Había un tiempo en el que todos nos conocíamos. No era raro caminar por la calle y…
Había un tiempo en el que todos nos conocíamos. No era raro caminar por la calle y…
“No hay abanquino que no sepa nadar”. Esa frase estaba siempre acompañada de historias fantásticas. Dependiendo de…
A nosotros nos contaron que en los amaneceres del viernes santo, nuestros abuelos despertaban a nuestros padres…
La expectativa era grande en Abancay. Así como esperábamos ver el nuevo récord en las olimpiadas que…
Cosa de grandes y cosa de niños. En épocas del colegio, en el Grau, algunos problemas se…
Desde las improvisadas voces con el andar zigzagueante en las calles, hasta los cantantes y grupos musicales…
Ya no es la gracia televisiva de Nemesio Chupaca que arrancó carcajadas. Aunque, la verdad, a muchos…
Si todos los abanquinos tenemos un gusto especial por el pan, es porque el pan es abanquino.…
De seguro, seguiríamos yendo a pie a Condebamba. Y luego, al volver, doblaríamos a la izquierda en…
Teníamos imaginación y teníamos ingenio. Cuando a veces, algún pequeño en su inocencia pregunta: “Y cómo hacían…
En Abancay no hace frío. Es decir, no hace el frío del Cusco o Andahuaylas, ciudades que…
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