MICAELA BASTIDAS Y TAMBURCO

por Luis Echegaray Vivanco
63 vistas
A+A-
Reinicio

“Las hijas de Tamburco, somos erguidas, aún en el frío invierno. Lozanas y tibias en primavera. Siempre fuimos guerreras, gritando al unísono; libertad, agitando las ramas de rebeldía, como las aves migratorias. Nos imponemos a la injusticia de  los vientos, y caemos, en paz, lívidas en los estanques apacibles.  Aprendimos a florecer y marchitarnos”.

El nombre «Micaela Bastidas y Tamburco» representa una relación indisoluble entre la máxima heroína de la Emancipación peruana y su cuna natal, el distrito de Tamburco, ubicado en Abancay.  Su nombre deriva de las voces quechuas Tambo: Descanso y Orcco Cerro; siendo así semánticamente Cerro de Descanso, en efecto, en la etapa incaica, era el reposo de los gobernantes incas y en la colonia, Tamburco era un centro de descanso y abastecimiento. La familia Bastidas, tenía un tambo que ofrecía alimentos, descanso y bebidas a quienes transitaban el viejo ccapacñan.

Su altura es de 2,581 m.s.n.m., dotándolo de un clima prodigioso. Tamburco, San Pedro de Cachora, se encuentra al Norte de la ciudad de Abancay, a una altitud de 2,330 m.s.n.m.

Aunque la historia del virreinato peruano centralizó su biografía en el Cusco pues es el lugar donde se hizo la rebelión y donde fue ejecutada, las relaciones históricas y genealógicas demuestran que sus raíces familiares y su nacimiento pertenecen a la tierra tamburquina.

Al nacer en Tamburco de la unión de Manuel Bastidas con Josefa Puyucahua, una joven mujer indígena de la región, Micaela creció inmersa en la diversidad étnica colonial. Debido a estas raíces mixtas africanas y andinas, en las crónicas virreinales se le asignó el apelativo de «Zamba»

Tamburco, es importante en esta epopeya, porque es la cuna de Micaela Bastidas Puyucahua. Sus ancestros directos los Bastidas eran descendientes de Mariano Bastidas de la Guardia, que a raíz de la batalla de Abancay decide afincarse en el valle del Pachachaca cañero. Dicen las fuentes orales, trasmitidas de generación a generación que el soldado español mulato, para más precisiones, se dedicaba al sembrío de la caña. Se cuenta que era Canario y sabemos que en Tenerife había plantaciones de Caña y una importante población negra, dedicada al cultivo de caña.  Ya desde 1478, se tenía a las islas canarias, como Tenerife, como productor de caña de azúcar. 

La historia de Las Islas registra que: ha habido y hay presencia del apellido Bastidas en Canarias, rastreándose su existencia desde los mismísimos inicios de la sociedad colonial en el siglo XVI. Aunque no es un apellido mayoritario ni de origen autóctono guanche, llegó al archipiélago a través de los flujos de colonos, comerciantes y militares andaluces y castellanos.

La presencia del apellido Bastidas en Tamburco, está bien arraigado. Existen numerosas familias que llevan este apellido y que es parte del bagaje patronímico de Abancay.

El apellido Guardia (y su variante De la Guardia) está y ha estado presente en Canarias desde épocas tempranas, aunque estadísticamente es considerado un apellido de baja frecuencia en el archipiélago canario.

Manuel Bastidas el padre de Micaela, trabaja en la Hacienda del Pachachaca y el patrón le tenía una deferencia especial, nos cuenta Herberth Castro, periodista investigador de la vida de Micaela.  El patrón lo trataba como si fuera un miembro más de su familia y no un empleado, por su lealtad y honradez. Por su buen desempeño el patrón le ofreció un terreno en una zona de clima más saludable, ubicado en Tamburco, hasta donde el inca Tupac Yupanqui, en su época, llegaba frecuentemente.

De esa manera la joven familia Bastidas-Puyucahua se mudó a Tampu Orcco (Tamburco) y tomó posesión de los terrenos cedidos  por su patrón.

En un principio, la pareja se dedicó al cultivo de la tierra, y más tarde resolvieron preparar comida para los arrieros y otros viajeros que pasaban por el lugar, tanto de la zona del Cuzco como de la costa.

En este hogar nació Micaela y vivió sus primeros años con sus hermanos Antonio y Miguel.

Cuando la familia tiene hijos uno de ellos lleva el nombre del primer ancestro Mariano Bastidas, siendo bautizado como Mariano Condorcanqui Bastidas.

Tras el fracaso de la rebelión de 1780 y la ejecución de la heroína, la Corona española desató una sangrienta persecución en Tamburco. En 1783, los soldados realistas destruyeron y quemaron las viviendas del clan Bastidas en Qorwani, asolaron los campos y ejecutaron a varios de sus familiares para borrar su legado, obligando a los sobrevivientes a huir a zonas como Marcahuasi.

En conclusión; El acoso dictatorial a la familia de Micaela Bastidas y Túpac Amaru II tras la ejecución de ambos el 18 de mayo de 1781 fue una de las campañas de represión y exterminio más implacables y crueles de la historia colonial en el Virreinato del Perú. El visitador español José Antonio de Areche y el tribunal virreinal no se conformaron con la muerte de los líderes, sino que buscaron erradicar su linaje completo para borrar cualquier memoria de la rebelión y evitar futuros levantamientos. El poblado de Tamburco fue allanado en toda su comarca buscando familiares de la heroína.

La purga no fue solo física y mortal sino también cultural cuyo objetivo era borrar la identidad Inca. El edicto de Areche prohibió -explícitamente- a cualquier sobreviviente o indígena usar los apellidos Túpac Amaru o Bastidas. Asimismo, se prohibió el uso de vestimentas incas, las manifestaciones culturales andinas y se destruyeron los cuadros o genealogías que vincularan a la familia con la antigua nobleza incaica, intentando borrarlos por completo de la historia oficial.  Muchos Bastidas de Tamburco, tuvieron que cambiar de apellido para evitar ser apresados, aun así el apellido se conservó. Se dispuso que en todo el virreinato peruano, en las homilías de las misas católicas se condenara la rebelión de los esposos Amaru-Bastidas, como una afrenta ignominiosa a la corona española.

En 1783, las autoridades de la recién formada Intendencia del Cuzco, iniciaron un barrido absoluto del legado familiar, entroncado con los Incas del pasado imperio, la purga alcanzó al entorno de los Bastidas-Túpac Amaru. Más de 90 familiares y allegados (incluyendo primos, tíos, sobrinos y parientes lejanos, ancianos, mujeres y niños) fueron arrestados simultáneamente. Fueron obligados a realizar una marcha forzada a pie desde el Cusco hasta el puerto del Callao en Lima. Muchos murieron de hambre, frío y enfermedad en la cordillera. Los sobrevivientes que llegaron al Callao fueron embarcados encadenados en navíos españoles rumbo a los calabozos de Cádiz y prisiones de África. La gran mayoría pereció en los naufragios de los barcos o por las pésimas condiciones higiénicas del viaje trasatlántico.

Los Bastidas de Tamburco, nunca se habrían imaginado que se apellido se quedaría en los anales más gloriosos de la historia del Perú, como una reivindicación a todo lo sufrido en los aciagos años de los 1780 hasta 1790 aproximadamente.  

Luis Echegaray

Extractos del libro MICAELA BASTIDAS PUYUCAHUA, Heroína de América. Autor Luis Echegaray Vivanco en Capaxus Peru, Lima 2026-

Deja un comentario

* Al utilizar este formulario usted acepta el almacenamiento y tratamiento de sus datos por parte de este sitio web.

También le puede interesar

error: ¡Lo sentimos, este contenido está protegido!

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Suponemos que está de acuerdo, pero puede darse de baja si lo desea. Aceptar Seguir leyendo