Ayer 11 de mayo tuvo la gentileza de volver a visitarme mi buen amigo José Luis Chávez Anaya. Y como debe ser, hablamos algo sobre libros y lecturas, vivencias laborales del pasado, temas culturales y educativos, asuntos poblacionales, cuestiones políticas, actualidad nacional, la feroz campaña electoral entre Sánchez y Fujimori que se nos viene…
Siempre resulta grato dialogar con las buenas personas sobre asuntos sociales cuando podemos permanecer muy tranquilos en nuestros espacios individuales, sin complicarnos la vida. El facilismo y aislacionismo no es bueno en los hombres de bien. Nuestra condición gregaria nos compromete a pensar y actuar en función de los demás, pensando y soñando en el bien común que pueda cambiar el rostro del amado Perú sumido en la desigualdad, la injusticia, la corrupción, el saqueo, el abuso de poder, la marcha sin rumbo de 34 millones de habitantes… Lamentablemente, no somos Nación todavía. Tenemos territorio y población, pero no los mismos ideales. Pocos ricos y muchos pobres, con una ambición desmedida de los poderosos frente a la impotencia de los débiles, el aplastamiento de los zorros de arriba contra zorrillos de abajo, hacen de la democracia una caricatura digna de Carlín, porque es fatal que los pobres defiendan y voten por los ricos si éstos nunca luchan por aquéllos.
Pero la explicación es sencilla. Luego de 300 años de Virreynato explotador, llevamos 200 años de República saqueadora. Y la condición del indio y del pobre no ha cambiado, mientras la élite económica y política ha multiplicado su riqueza.
Mientras no mejoremos en serio la alimentación, salud, educación, vivienda…, tenemos asegurado el atraso de la mayoría frente al progreso de la minoría.
Los grandes nos hacen preocupar solo hasta el estómago; pero evitan que comamos bien y empecemos a pensar. Pues los hombres y mujeres que comen bien, piensan bien y actúan bien, no conviene a los dueños del Perú; pues afectaría a su vida cómoda y placentera y a sus intereses económicos. Los candidatos ricos que dicen “hermanos” a los pobres, son falsos de toda falsedad. ¡Ni les creas cuando te pidan votos!… ¡Solo eres su animal de carga!
Divertida charla de una hora condimentando nuestras convicciones y aflicciones ciudadanas con pasajes graciosos de nuestra larga vida en Abancay, en el otoño existencial de este valle primaveral.
¡Gracias, Hermógenes!… ¡Hasta pronto, José Luis!… Un abrazo y una foto para registrar los sucesos que suceden sucesivamente y seguirán sucediendo inevitablemente.
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He comenzado el relato por lo último. Terminaré con lo primero. Mi buen amigo José Luis me hizo reír hasta que me duela el estómago por un susto atroz que pocas veces le habrá pasado en la vida.
Entre los juguetes de mi niña Motta hay un gallo de plástico para que mordizquee con sus dientes de alfiler. Y como para llevando el gallo de aquí allá, esta vez lo había dejado a la entrada de mi Biblioteca.
El inadvertido José Luis le dio un pisotón al gallo de plástico que gritó desesperado. Mi ilustre visitante saltó un metro arriba pensando que había pisado a un perro, y lo vi como resignado a recibir un mordiscón de esos que le duraría días curarse. Se volvió colorado el hombre, pero su alma volvió a su cuerpo al ver que se trataba del gallo de plástico. Ya pueden imaginar mi risa hermogeniana al ver semejante cuadro de susto perruno.
Mi perrita Motta se encontraba en el piso de abajo, pues si hubiera estado conmigo, la vergüenza de mi amigo hubiera sido mucho más grande… Pero terminamos riendo muy a gusto, pasado el susto.
Dr. Hermógenes Rojas Sullca: Escritor, Poeta, Profesor y Periodista Abanquino. Nacido en Huanipaca es un diligente impulsor de la cultura, docente destacado que ha sido director de muchos colegios y ha recibido las Palmas Magisteriales.