DÍAS DE COLEGIO

por Hugo Viladegut Bush
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Reinicio

Abril 1964: Jaime Alosilla y yo, 1ro de media. G.U.E. Miguel Grau.

Mirando a la pizarra el profesor escribe con impecable letra inglesa la estructura de la oración.

Jaime adelante en la primera carpeta de la 2da. fila.

Yo: 4ta carpeta de la primera fila pegada a la ventana.

Volteando la cabeza:

– ¿Puedes sacar esa letra? – Dice Jaime.

– Naturalmente. ¿Por qué no? -Respondo. 

– ¡Concurso…! 

– ¿Qué concursamos…? ¿Las categorías gramaticales o las partes de la oración?

– Concurso de quién saca esa letra. Dijo Jaime.

– ¡Hecho! Repliqué.

– Por una papa rellena.

– ¡Listo!

Han pasado  60 años. 

Hoy, Jaime es el único médico que escribe en su recetario con impecable letra inglesa.

Yo, el único periodista con letra inglesa que escribe al centro de la línea sin utilizar la raya.

– ¡Oiga joven Serapio Gutiérrez! Dijo el profesor Raúl Peralta Vera.

Haga el margen con raya roja. Deje tres cuadrados. Ni uno más, ni uno menos. 

Cuando escriba, hágalo desplazando su letra desde la raya roja hasta dos cuadraditos antes  de terminar la hoja.

Así era Raúl Peralta el profesor de la Generación 50 del Grau, estrictamente impecable.

No hacerlo, infringir sus reglas significaba “una azotaina”.

Sus alumnos, aspirábamos a ser como él.

Hoy, como ayer mi vestimenta de todos los días es terno, zapatos impecables y corbata. 

Puedo reconocer el verbo, el tiempo y el modo en un mar de palabras.

Sus exigencias, los rigores del que llamamos “el joven Peralta” ahora, me permiten interpretar con agilidad felina la intencionalidad de las frases fónicas sin revisiones previas, los libretos de radio directamente al aire.

Jaime, médico cirujano, ata la corbata utilizando el nudo inglés.

Un poco más y entraría al quirófano con saco y corbata.

El Joven Raúl, no sólo era exigente.

Sus clases eran apasionantes y sus exámenes ¡un placer!

Escucharlo hablar de José Santos Chocano o de Ricardo Palma, significaba transportarnos a los años 30 del Siglo XX.

Hoy el Joven Raúl está retirado de los avatares de la enseñanza en las aulas.

Felices sus hijos y sus nietos de tenerlo leyendo revistas y diarios en su casa.

Nosotros, sus alumnos, felices también de saber que nuestra Madre del Rosario lo mantiene con salud.

Raúl Peralta disfruta alternativamente del sol del Cusco con su familia y del calor de los abrazos de sus amigos en su Abancay querido.

El Señor nos lo devolvió luego del ataque feroz de un virus y él feliz de charlar contando su aventura al atravesar “la nebulosa”.

Hoy, Jaime tiene un motivo poderoso para investigar cómo es la nebulosa.

Ese tránsito entre esta dimensión y la otra.

Yo, ansioso de hacerle una entrevista al Joven Raúl para que me explique si vio a Pocho Valer Arenas en ese trance.

Pienso preguntarle también cómo es ese mundo que envuelve al mundo y donde no existe la noche.

Espero cumplir nuestros anhelos.

Entender la estructura de la oración, las conjugaciones de los verbos y los tiempos y modos.

Analizar y construir las entelequias del discurso y las graduaciones de las interrogantes, no es cosa fácil, tiene enormes y fangosos terrenos de arenas movedizas.

Los razonamientos en el lenguaje y las figuras literarias, tienen sus complicaciones. 

Por eso quizá las mentes que prefieren las operaciones exactas se aburren con estos recovecos del habla y la literatura.

Ha pasado el tiempo y el Joven Raúl Peralta es ese caballero de terno de tela ligera

Nudo inglés perfectamente simétrico en la corbata de seda colgada hasta encima de la correa. 

Sus cuadros sinópticos trazados en la pizarra con tiza y llaves de apertura y cierre.

Con ejemplos demostrativos de la regla general a la síntesis conceptual.

Su metodología siempre apuntó a nuestro consciente y al recuerdo imperecedero.

Y bien que lo ha logrado, el joven profesor fue de esos maestros que dejan huella. 

1 com.

Gran profesor

Carlos Antonio Casas 17/07/2026 - 4:39 pm

¡Qué buena historia!
Al final, aquella papa rellena terminó rindiendo intereses durante 60 años. Un maestro inolvidable, un médico con letra legible y un periodista que aún escribe como le enseñaron.
Hay profesores que dictan clases; don Raúl Peralta, evidentemente, formó vidas.

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