Todos los lunes, cuando el sol apenas se desperezaba detrás del Ampay, la ciudad también comenzaba a estirar sus huesos. Eran los finales de los años ochenta, y Abancay aún tenía ese ritmo de ciudad pequeña, que no tenía apuro. Salíamos al colegio con los cuadernos bajo el brazo, otros al trabajo con las herramientas en la espalda o la camisa recién lavada. Las calles eran de tierra, algunas de piedra otras pavimentadas. En ellas, uno que otro carro murmuraba su motor cansado, pero más se oían los pasos: los del campesino que bajaba a caballo con leche, alfalfa o leña, y los del niño que empujaba su carretilla cargada de panes hacia los hornos de la calle Arica o Andahuaylas.
Nazaria, Margarita, el horno de Orozco… eran nombres que olían a pan recién hecho, a barro tibio, a vida sencilla. Cada mañana, ese era el rito. De lunes al viernes, como si el tiempo caminara lento, pero sin perder el rumbo. Abancay era eso: una ciudad que despertaba en voz baja, como rezando.
Pero los años, como el río Mariño, no se detienen.
Ahora hay horas punta. Sí, ¡en Abancay! De 7:30 a 8:30, de 1:00 a 2:00, y en las noches cuando todos queremos volver rápido a casa. Las calles, antes silenciosas, ahora revientan con el ruido de carros viejos, bocinas impacientes y ambulantes que se abren paso entre el concreto. La señora que antes bajaba al trote manso en su caballo, hoy empuja un triciclo o carga al hombro la alfalfa que aún huele a campo. El niño del pan tal vez ahora tiene un hijo que ya no conoce el nombre de los hornos, pero sí el del delivery.
Cambiamos. La ciudad lo hizo. Lo pide. Se nos llenó de caos y de motores, de altoparlantes y de urgencias. Urge ordenarla, limpiarla sin borrarla. Hacerla crecer sin olvidar sus raíces.
Porque hay algo que el tiempo no ha podido cambiar: el cielo de Abancay, que siempre huele a primavera. Y su gente. Esa gente que aún te saluda con una sonrisa de verdad, con un apretón de manos que abriga, con una mirada que recuerda.
Eso no cambia.
Ese es mi Abancaycito querido.
El que fue, el que es, y el que tiene que volver a mirar hacia adentro para no perderse por fuera.
Lenín Abraham Checco Chauca es un abogado, político y docente universitario peruano, nacido el 16 de mayo de 1979 en Cusco. Su trayectoria se ha caracterizado por un firme compromiso con las causas sociales y la defensa de los derechos de las comunidades andinas. Realizó sus estudios de Derecho en la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco y los culminó en la Universidad Tecnológica de los Andes (UTEA) en Abancay, donde obtuvo el título de abogado. Posteriormente, cursó una maestría en Gestión Pública en la Universidad César Vallejo. Desde 2015, ejerce como docente universitario en la Universidad Nacional Micaela Bastidas de Apurímac y la Universidad Tecnológica de los Andes, impartiendo cursos en las escuelas profesionales de Administración y Ciencia Política y Derecho en la UTEA. Su incursión en la política comenzó en 2006 con su afiliación al Frente Popular Llapanchik, donde ocupó el cargo de coordinador de Movilización. En 2012, se unió al Frente Amplio por Justicia, Vida y Libertad. En las elecciones regionales de 2018, postuló al cargo de gobernador regional de Apurímac, obteniendo el tercer lugar con el 16.65% de los votos. En las elecciones parlamentarias extraordinarias de 2020, fue elegido congresista por el departamento de Apurímac, desempeñándose en el cargo desde el 16 de marzo de 2020 hasta el 23 de julio de 2021. Durante su gestión, fue vocero de la bancada del Frente Amplio y participó activamente en debates clave, devolución de los aportes de las AFP, Paridad y Alternancia en las elecciones, Nombramiento de los CAS, Bono universal, derogatoria de la ley de inmunidad, y otros tantos más. Tras su paso por el Congreso, fue designado en noviembre de 2021 como jefe del Gabinete de Asesores del Ministerio de Energía y Minas (Minem), Asesor de Produce – Fondepes, Director General de Políticas MTC. Renunciando al último en Diciembre del 2022. Además de su labor política, Lenin Checco es reconocido por su compromiso con la educación y el desarrollo de las ciencias sociales en el Perú. Es investigador en el área de Ciencia Política y Derecho, con especial interés en políticas públicas y su regulación. Su perfil académico está registrado en el Directorio Nacional de Investigadores e Innovadores (DINA) del CONCYTEC. Lenín Checco continúa siendo una figura activa en la vida política y académica del país, promoviendo iniciativas que buscan el bienestar y desarrollo de las comunidades andinas y del Perú en su conjunto.
1 com.
Recuerdos aún tibios.
De nuestra querida tierra.